domingo, 7 de junio de 2009

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Agujeros negros

Por: Armando Mendez Villalon


Una estrella corriente conserva su tamaño normal gracias al equilibrio entre una altísima temperatura central, que tiende a expandir la sustancia estelar, y la gigantesca atracción gravitatoria, que tiende a contraerla y estrujarla. Si por algún motivo la temperatura interna desciende, la atracción provocara que comience a contraerse haciendo que la estructura interna se desintegre, es decir, los átomos se convertirán en electrones, neutrones y protones libres.
Después de esto la estrella ahora se convierte en una enana blanca, de un volumen mucho menor que la anterior pero con una masa mayor, debido a que, lo que se encontraba a su alrededor también fue absorbido por este cambio de temperaturas.

En determinadas condiciones la atracción gravitatoria se hace demasiado fuerte para ser contrarrestada por la repulsión electrónica. La estrella se contrae de nuevo, obligando a los electrones y protones a combinarse para formar neutrones y forzando también a estos últimos a aglutinarse en estrecho contacto. Ahora la enana blanca pasa a ser una estrella de neutrones, de apenas unos cuantos km de diámetro. Después de esto, cabe la posibilidad de que nada altere la siguiente etapa, el colapso, donde el volumen decrementa a 0 pero la masa se eleva al infinito. Al tener una masa infinita, tendrá una fuerza de atracción proporcional a esta masa, provocando que succione todo lo que se encuentre a su paso que, al igual que la estrella, cambie su composición atómica y forme parte del nuevo agujero negro, aumentando su masa y a la vez la misma fuerza de atracción. En pocas palabras nada se salva al adentrarse al agujero negro.

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